viernes, 28 de marzo de 2008

Te vas. Gordo te vas. Bromatología no los aprobó. La heladera estaba sucia. La coima fue muy dura y te vas, gordo te vas. No estuvo bien discutir con tu socio. Ya se que es un imbécil, ese tipo no me cayó nada bien cuando lo conocí. Te lo dije. Vos decías que era un amigote, que tenía sus cosas pero que todo bien, todo bien decías. Pero te cargabas con cada huevada que el chabón hacía, y te ibas engranando cada vez un poco más. Él que te cagaba en cada nota que publicaban en las revistas sobre el restaurant...decía que había trabajado para un hotel importante en New York, y vos sabías que había sido sólo mesero en ese hotel importante. En cambio vos, vos estudiaste y trabajáste en Suiza, y él se empecinaba en no decirlo frente a las grabadoras de los periodistas. Y cada vez que salía una nota sobre el restaurant venías con la revista a casa y puteabas, y decías que tu socio era un cabrón, y no sé que otras cosas decías en tu idioma, que parece, pero no es igual al mío. Y no fue tu culpa llamar al proveedor de cordero al que le debían dinero. Vos necesitabas cordero y lo llamáste. Y a tu socio no le cayó nada bien que lo llamaras, y te hizo burla. Pero no estuvo bien pegarle un cabezaso en la cabeza Gordo, dejame que te diga. Tenés una cabeza muy grande Gordo y pesás 120 kilos. El tipo tiene todos esos kilos en boludés, pero podrías haberlo noqueado ahí nomás Gordo. Entonces te vas Gordo. Volvés a tu país y me dejás.